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La Fundación Cruz Roja Española analiza el fenómeno de las personas en movimiento y la identidad

La Fundación Cruz Roja Española analiza el fenómeno de las personas en movimiento y la identidad

La Fundación Cruz Roja Española ha celebrado un nuevo encuentro de su ciclo Conversaciones Humanitarias generadoras de Talento, un espacio diseñado para la reflexión y el intercambio de conocimiento sobre los grandes retos sociales contemporáneos. Bajo el título Personas en movimiento: dignidad y pertenencia, el encuentro ha analizado cómo los acelerados procesos migratorios influyen de manera directa en la construcción de la identidad, la integración social y el pleno acceso a derechos en contextos cada vez más complejos.

El evento, moderado por la periodista y escritora Lucía Asué Mbomío, especialista en el análisis de fenómenos sociales vinculados a la migración y las desigualdades, ha reunido a un panel multidisciplinar de primer nivel compuesto por Joaquín Recaño, profesor titular de Geografía Humana en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) e investigador asociado del Centro de Estudios Demográficos; Covadonga Bachiller López, Migration and Research Officer en la oficina de la Cruz Roja en la Unión Europea en Bruselas; y Ángeles Sánchez Díez, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y coordinadora del Grupo de Estudio de las Transformaciones de la Economía Mundial (GETEM). Durante el encuentro, se desgranó cómo las estructuras demográficas, el mercado laboral y las políticas de acogida condicionan la convivencia y la cohesión social actual.

El relato mediático

Históricamente, el debate demográfico sobre la migración ha estado dominado por narrativas sesgadas y polarizadas. Al inicio de la conversación, la moderadora introdujo el inminente cambio de paradigma necesario en los medios de comunicación, denunciando que las narrativas mediáticas suelen abocar a las personas migrantes «a la réplica» o a presentarlas de manera maniquea, ya sea como individuos que cometen delitos o como seres absolutamente excepcionales.

Desde el ámbito de las políticas comunitarias, Covadonga Bachiller advirtió de que el discurso político sobre la migración «alimenta cada vez más el odio y la división», una fractura que los algoritmos digitales no hacen sino amplificar porque «es su modelo de negocio». Alertó de que la principal barrera en la Unión Europea es que gran parte de los Estados miembros comparten la premisa de percibir la movilidad humana «como amenaza para nuestras economías, para nuestro modo de vida y para una identidad europea que en muchos casos es abiertamente racista», lo que se traduce en políticas diseñadas para hacer la vida imposible a estas personas y aumentar las expulsiones.

Para hacer frente a estas crecientes vulnerabilidades comunicativas y políticas, las personas expertas coincidieron en que el abordaje debe centrarse en los derechos. Bachiller detalló que desde Cruz Roja trabajan intensamente en Bruselas para incorporar «narrativas positivas y basadas en la esperanza», llevando ejemplos reales del terreno que demuestran «lo que es posible cuando se dan las condiciones adecuadas». Como ejemplo, citó el trabajo de incidencia colectiva para evidenciar ante los Estados miembros «las consecuencias devastadoras de la detención en la salud física y mental de las personas», intentando así evitar enfoques punitivos en el Pacto Europeo de Migración y Asilo y protegiendo a la sociedad civil de la criminalización de la solidaridad.

El valor de los datos frente al discurso xenófobo

Si el envejecimiento es el telón de fondo demográfico global, la migración es el verdadero motor de sostenimiento económico y social. Durante el debate impulsado por la Fundación Cruz Roja Española, las personas expertas fueron tajantes a la hora de desmentir los estereotipos con datos empíricos. Ángeles Sánchez aportó la perspectiva global señalando que, a nivel mundial, «los movimientos migratorios suponen el 3,7% del total de la población, o sea, la nada misma», y aclaró que casi la mitad de estos desplazamientos se producen dentro de las mismas regiones de origen.

Joaquín Recaño reforzó esta visión bajando al contexto nacional: «España es un país que necesita inmigración por todas las partes». Denunció que el discurso xenófobo «se basa en datos falsos», argumentando que la estructura por edad de las personas migrantes no es en absoluto la responsable de colapsar los servicios sanitarios. Muy al contrario, subrayó que en España «los inmigrantes aportan más de lo que reciben en la actualidad» y recordó que, sin ellos, nuestro modelo de bienestar es inviable frente a la actual pirámide poblacional estancada.

Ambos especialistas desmontaron también la falacia de que quienes migran son siempre los estratos más vulnerables. Sánchez y Recaño explicaron que «la emigración no es un tema de pobres», definiéndolo como un proceso que responde a una forma de curva en «U» invertida, ya que las personas con pobreza extrema carecen de los altos recursos financieros necesarios para costear las peligrosas rutas migratorias o los billetes de avión.

 La «pandemia de dependencia», la vejez migrante y la España rural

Uno de los momentos más reveladores del encuentro se produjo al abordar las vulnerabilidades específicas de sectores invisibilizados. Recaño apuntó a una inminente «pandemia de dependencia» derivada del progresivo envejecimiento de nuestra sociedad, evidenciando que hemos externalizado el cuidado hacia «mujeres latinoamericanas que están haciendo unos trabajos aquí inmensos de acompañar a personas mayores», supliendo unos costes que las familias autóctonas ya no pueden asumir.

Ligado a esto, Sánchez puso el foco en las personas migrantes que llegan a la tercera edad. Así, recordó testimonios de individuos que alcanzan la vejez «con los cuerpos rotos» tras vidas laborales en la economía sumergida (el conocido trabajo «en B») y con inmensas dificultades burocráticas para disfrutar de un retorno digno a sus países de origen. Ante esto, reclamó la urgencia de fortalecer un «sistema de reconocimiento de derechos de pensiones entre distintos países» mediante sólidos acuerdos de seguridad social.

En cuanto a las diferencias territoriales, se debatió sobre la profunda vulnerabilidad de la llamada «España vaciada». Frente al pesimismo demográfico, Recaño sentenció: «La única manera que tenemos, el único elemento para conseguir de alguna manera asegurar que esa población no desaparezca es la inmigración». No obstante, aclaró que no basta con crear empleo agrícola; advirtió de que la clave de esta oportunidad reside en fortalecer las «capitales comarcales» para asegurar la provisión de servicios y, sobre todo, solventar una barrera crítica: la dificultad de encontrar una vivienda digna. En la misma línea, Sánchez abogó por combatir la estacionalidad económica de estas zonas rurales promoviendo la «diversificación económica» para lograr un verdadero arraigo estable durante todo el año.

El desafío de la pertenencia y las futuras generaciones

Otro de los temas que se abordaron fue el del sentimiento de identidad y la inclusión de las segundas generaciones. Este asunto es visto por las personas expertas como el pilar fundamental para forjar una sociedad cohesionada a largo plazo.

Joaquín Recaño ofreció una profunda reflexión al respecto: «La pertenencia no viene dada por lo que uno siente, sino por lo que otros dicen que tú eres». Subrayó la necesidad perentoria de hacer pedagogía social para que se asimile que «las formas de pertenencia a la sociedad española son diversas» y pluriformes, previniendo así las graves fracturas sociales de «desafección nacional» que experimentan otros países europeos o que sufren miles de jóvenes que ven cuestionada constantemente su identidad. También se habló de problemas estructurales como la prematura «adultificación» de menores que se ven forzados a actuar como traductores de sus padres ante la administración, así como las altísimas y preocupantes tasas de abandono escolar.

 Medidas urgentes: vivienda, presupuestos y realismo activo

La sesión concluyó con un llamamiento al pragmatismo humanitario instando a aplicar medidas urgentes. Requerido para priorizar un eje de actuación fundamental para la inserción socioterritorial, Recaño lo resumió en tres palabras innegociables: «Vivienda, vivienda, vivienda». Por su parte, Covadonga Bachiller apuntó a la esfera comunitaria, señalando la inmensa oportunidad que supone la actual negociación del marco financiero plurianual de la Unión Europea para lograr «reorientar las inversiones a prioridades más de integración e inclusión».

Finalmente, Ángeles Sánchez cerró el bloque realizando un poderoso alegato en defensa del rigor y la información veraz: «Es muy importante utilizar los datos… para contrarrestar los discursos de odio, porque más allá de que el odio es un sentimiento, es que se basan en hechos que no son ciertos, que son falsos».

La sesión, que ratifica el compromiso de la Fundación Cruz Roja Española con el análisis riguroso de la realidad social, finalizó emplazando al público a una nueva edición del ciclo el próximo 18 de mayo. La moderadora cerró el acto con una evocadora cita de Nelson Mandela que resumió perfectamente el espíritu humanitario del encuentro: «Ninguno de nosotros puede avanzar si los demás se quedan atrás».

Puedes volver a ver la conversación completa en este link de YouTube

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