Expertos, profesorado y organizaciones de la sociedad civil reclaman «tejer redes de cuidado» para transformar la educación del futuro

La Fundación Cultura de Paz y el Instituto DEMOSPAZ-UAM celebraron el pasado martes el encuentro «Transformar la Educación, Construir la Paz: Diálogos para un Futuro Esperanzador». La jornada, enmarcada en el proyecto Alianza para el Futuro de la Educación que cuenta con el apoyo y colaboración de la Fundación Unicaja, congregó en el Centro Cultural La Corrala de la UAM a diversos actores de la comunidad educativa y de la sociedad civil para reflexionar sobre los grandes retos del sistema educativo actual.
La inauguración marcó el tono de un evento centrado en el lado más humano de la enseñanza. Gerardo Lerones, director de Actividades Sociales de la Fundación Unicaja, destacó que «la innovación educativa debe volver a lo esencial: creer en el alumno antes de que él crea en sí mismo». Una idea que recogió Federico Mayor Menéndez, presidente de la Fundación Cultura de Paz y de DEMOSPAZ, al defender que el objetivo primordial del sistema debe ser «formar personas comprometidas», recordando la firme creencia del fundador de la institución, Federico Mayor Zaragoza, en la palabra y la educación como motores de esperanza.
Por su parte, la directora de la Fundación Cultura de Paz y codirectora de DEMOSPAZ, Ana Barrero, apeló a todos los agentes sociales a afrontar los complejos retos actuales tejiendo redes de cuidado para garantizar el bienestar integral: «Trabajar en común es el único camino», sentenció.
La educación emocional y el bienestar frente a la desinformación
El bienestar mental fue uno de los ejes centrales de la jornada. Rafael Bisquerra, reconocido experto en educación emocional, recordó que la violencia —considerada un grave problema de salud mental por la OMS— esconde a menudo una ira mal manejada, un problema incrementado tras la pandemia. Frente a esto, propuso un modelo educativo «proactivo, preventivo y centrado en el desarrollo integral de la persona» que llegue a toda la población para abrir verdaderos horizontes de esperanza.
Esta visión se profundizó en la primera mesa redonda, «Retos para el bienestar integral de las personas en la transformación educativa», moderada por la coordinadora de proyectos de la Fundación, Luisa Ramírez López. En ella, Reyes Hernández Castilla, directora del Departamento de Pedagogía de la UAM y miembro de DEMOSPAZ-UAM, reivindicó el cuidado «no como algo blando o ñoño, sino como algo vital» y estructural. Subrayó que la escuela no puede resolverlo todo sola e instó a recuperar el sentido de pertenencia y a «cuidar al profesorado y construir vínculos».
En la misma línea, Gregorio Casado, del Centro Padre Piquer, lamentó que el sistema actual a menudo reconozca más las dificultades del alumnado que sus potencialidades, y criticó que la educación emocional quede relegada a simples talleres en lugar de ser «un modo de entender y organizar la escuela». Casado apostó por convertir el cuidado en un criterio de decisión y apoyarse en metodologías como la codocencia para acompañar a los docentes.
El debate también abordó el desafío digital de la mano de Óscar Espiritusanto, de Cibervoluntarios. Alertó de que la desinformación «es el combustible para destruirlo todo» y advirtió que la brecha digital hoy ya no es una cuestión de acceso a la tecnología, sino de «acompañamiento». Por ello, reclamó educar en el buen uso de estas herramientas implicando a toda la sociedad, desde el alumnado hasta las propias empresas tecnológicas.
Experiencias de sostenibilidad y convivencia pacífica
La segunda mesa de la jornada, titulada, «Experiencias educativas de sostenibilidad y convivencia que inspiran» y moderada por Fabienne Viola, profesora y activista, sirvió de escaparate para experiencias educativas reales y transformadoras. María del Mar Lluelles, directora en España de la Carta de la Tierra, presentó esta declaración como una hoja de ruta fundamental para recordar que «entre todos podemos construir un mundo mejor y más sostenible, con justicia social, cuidado de la naturaleza y noviolencia. El futuro no está escrito».
Desde el ámbito de las familias, María Carmen Morillas, de la FAPA Giner de los Ríos, recordó que el centro educativo es «un lugar privilegiado para detectar, prevenir y cuidar», y compartió iniciativas como las exposiciones sobre los derechos de la infancia. Finalmente, María Jesús Pino, coordinadora de la Red Nacional de Escuelas Asociadas a la UNESCO, expuso cómo trabajan la ciudadanía mundial y la educación para la paz a través de proyectos tan creativos como Desplastifícate o el uso de cuadernos que recorren el mundo con mensajes y dibujos del alumnado.
La jornada concluyó con un mensaje de optimismo y cultura a través de un concierto del cantautor Paco Damas, cerrando un acto que demostró que la transformación educativa requiere, hoy más que nunca, de la alianza de toda la sociedad.





