Cada dólar invertido en acción climática y mejora de la calidad del aire puede generar un retorno de 15 dólares

Cada dólar estadounidense invertido en abordar conjuntamente el cambio climático y la contaminación atmosférica puede generar alrededor de 15 dólares en beneficios económicos, según un informe publicado ayer por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC, por sus siglas en inglés). Esta cifra es superior a la obtenida al abordar por separado el clima y el aire limpio, e incluye tanto beneficios económicos de mercado como de carácter no comercial.
Publicado con motivo del Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul (7 de septiembre), el trabajo Activos ocultos: argumentos económicos y de salud en favor de la acción climática y el aire limpio constituye la primera evaluación económica mundial comprensiva de las acciones integradas en materia de clima y aire limpio.
«Durante demasiado tiempo, hemos tratado la acción climática como un costo que debía gestionarse y la contaminación atmosférica como una consecuencia desafortunada del desarrollo. Este informe demuestra exactamente lo contrario: el aire limpio es un motor fundamental del desarrollo, la salud, la seguridad alimentaria y energética y la estabilidad climática, un activo en el que debemos invertir», afirmó Inger Andersen, Directora Ejecutiva del PNUMA. «Las soluciones probadas ya existen. Lo que nos falta es el liderazgo decisivo de los gobiernos, las instituciones financieras y las empresas para aplicarlas con la rapidez y coordinación que exige esta crisis».
El valor económico de la acción
Los beneficios económicos anuales derivados de la aplicación de las 25 medidas identificadas en este informe equivaldrían a:
- 2,8% del PIB mundial en 2035;
- 4,5% del PIB mundial en 2050;
- 11,4% del PIB mundial en 2100.
En comparación, el 2,18% del PIB mundial se destinó a subsidios explícitos a los combustibles fósiles en 2022, mientras que el 9,3% del PIB mundial se destinó al sector salud en 2023. Cada año de retraso en la adopción de medidas implicaría renunciar a más de 1.500 millones de dólares anuales, equivalentes al 0,5% del PIB, en beneficios combinados de mercado y no comerciales.Incluso excluyendo los beneficios de bienestar no comerciales, las medidas generan un retorno aproximado de 4 dólares por cada dólar invertido, según Naciones Unidas.
«Una relación beneficio-costo de 15 a 1 atraería capital de inmediato en casi cualquier otro sector. La única razón por la que esto aún no ha ocurrido en el ámbito de la acción integrada sobre clima y aire limpio es que los beneficios se distribuyen entre los sistemas de salud, la productividad y los daños climáticos evitados, en lugar de reflejarse en un único balance financiero. Cada año de retraso le cuesta al mundo más de 1.500 millones de dólares en beneficios que no podremos recuperar. Los ministerios de finanzas y los grupos y personas inversionistas que siguen manteniendo el clima y la calidad del aire en partidas presupuestarias separadas están abandonando billones sobre la mesa», afirmó Elliott Harris, copresidente independiente de la evaluación.
El costo humano de la contaminación atmosférica
El retorno incluye beneficios de mercado cuantificables, como la reducción del gasto sanitario, una mayor productividad laboral y la disminución de daños físicos, así como el valor monetario de reducir las muertes prematuras y de contar con poblaciones más saludables.
En 2025, la exposición a la contaminación atmosférica exterior causada por actividades humanas (PM₂,₅ y ozono) estuvo vinculada a una cifra estimada de 6,4 millones de muertes prematuras en todo el mundo. La contaminación atmosférica doméstica estuvo relacionada con otros 2 millones de muertes prematuras, incluyendo alrededor de 300.000 niñas y niños.
A diferencia de evaluaciones anteriores, el informe incorpora los efectos económicos de las enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica, incluyendo la presión sobre los servicios de salud y las pérdidas en productividad y bienestar. En 2025, la contaminación atmosférica exterior contribuyó a 5,5 millones de nuevos casos de asma infantil, 2 millones de nuevos casos de demencia y millones de casos de infarto, enfermedades pulmonares, diabetes, accidente cerebrovascular y cáncer de pulmón.
Un paquete de 25 medidas probadas
Entre el conjunto de medidas analizadas en el informe figuran la expansión de las energías renovables y la eficiencia energética; el aumento de las soluciones de cocina y calefacción limpias; normas más estrictas sobre emisiones y eficiencia vehicular; inspección y mantenimiento de vehículos; vehículos eléctricos y combustibles marítimos bajos en azufre; recuperación del gas asociado para poner fin a la ventilación y quema rutinarias y reducir las fugas de petróleo y gas; gestión del ganado y del estiércol; uso más eficiente de fertilizantes; mejora del cultivo de arroz y alternativas a la quema de residuos agrícolas; mejor gestión de desechos sólidos y aguas residuales; y la reducción progresiva de los HFC.
Para 2050, la plena aplicación de las 25 medidas podría evitar de forma acumulada 144 millones de muertes prematuras relacionadas con la contaminación atmosférica, incluyendo 96 millones asociadas únicamente a la contaminación atmosférica ambiental, así como cientos de millones de casos de enfermedades crónicas.
Beneficios para la calidad del aire y el clima
En comparación con el escenario de referencia del informe, la aplicación inmediata de las medidas permitiría reducir a la mitad las emisiones mundiales de dióxido de carbono para 2050, disminuir las emisiones de metano en un 60% y reducir en aproximadamente un 70% los principales contaminantes atmosféricos, incluyendo el carbono negro, el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno.
Las medidas evitarían aproximadamente 0,34 °C de calentamiento global para 2050 y 1,4 °C para 2100. Debido a que la temperatura terrestre aumenta más rápidamente que el promedio mundial, el calentamiento evitado sería mayor en la mayoría de las regiones, alcanzando una cifra estimada de entre 1,5 °C y 2 °C para 2100. A finales de siglo, las emisiones de dióxido de carbono bajo este escenario serían netamente negativas, mientras que los principales contaminantes atmosféricos se reducirían hasta en un 85%.
«Este informe aporta la evidencia más sólida hasta la fecha de que tratar el cambio climático y la contaminación atmosférica como problemas separados nos lleva a subestimar los beneficios de abordar cualquiera de ellos. Cuando los modelizamos conjuntamente, los beneficios fueron mayores de lo que cada uno podía mostrar por separado, porque las mismas fuentes, sectores y políticas impulsan con frecuencia ambos problemas», afirmó Simon Dietz, copresidente de la evaluación y profesor de Política Ambiental en la London School of Economics.
Tal como detalla el informe, el valor económico de un aire más limpio se materializa con la suficiente rapidez como para compensar el costo de aplicación en menos de una década y sigue representando casi la mitad de los beneficios económicos totales en 2100.





