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Idearia reúne a cerca de 200 personas en una exitosa edición sobre el reparto justo de la riqueza

Idearia reúne a cerca de 200 personas en una exitosa edición sobre el reparto justo de la riqueza

Pamplona ha acogido este fin de semana la XVII edición de Idearia, el encuentro bienal de Economía Social y Solidaria organizado por REAS Nafarroa y REAS Red de Redes bajo el lema «Cambiando las reglas: reparto justo de la riqueza». Cerca de 200 personas procedentes de distintos puntos del Estado han participado en tres jornadas de reflexión, intercambio y construcción colectiva en torno a la redistribución de la riqueza y las alternativas económicas centradas en la sostenibilidad de la vida.

El programa de Idearia ha combinado mesas redondas, talleres y actividades culturales en distintos espacios de la ciudad, con la participación de organizaciones de la economía social y solidaria, cooperativas, instituciones y agentes sociales. Se han abordado cuestiones como el decrecimiento, la fiscalidad, las desigualdades sociales, el consumo responsable, las políticas públicas y laborales y la construcción de modelos económicos más justos.

Instituciones y economía solidaria reclaman alianzas para la redistribución

El acto inaugural, celebrado en Civivox Iturrama, reunió a representantes institucionales y de la economía solidaria. La consejera de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo del Gobierno de Navarra, Mari Carmen Maeztu, destacó la importancia de «generar indicadores y fortalecer un ecosistema de organizaciones sociales y económicas capaz de medir y promover la reinversión de beneficios y el impacto social de las actividades económicas«, subrayando el empleo inclusivo, la participación, la gobernanza y el consumo de proximidad.

Garbiñe Bueno, concejala delegada de Hacienda y Contratación Pública Responsable del Ayuntamiento de Pamplona, señaló que el lema del encuentro «supone una interpelación al momento que vivimos y al reto de cómo organizamos vidas dignas y comunidades cohesionadas«, y destacó «la responsabilidad de las instituciones públicas de escuchar y colaborar con quienes llevan años impulsando alternativas económicas más equitativas«.

Desde REAS Red de Redes, su presidente Luigi Carinci reivindicó «una economía donde la vida va más allá del beneficio y de la escalabilidad económica», defendiendo el fortalecimiento de las alianzas entre agentes públicos, sociales y económicos. Por su parte, María Arretxe, de REAS Nafarroa, puso en valor «la coherencia del ecosistema navarro de economía solidaria, capaz de cubrir de forma ética ámbitos como la alimentación, la energía, las finanzas, la tecnología o la cultura».

Desigualdad, exclusión y cooperativismo en el centro del debate

En la primera mesa de reflexión, Ernesto García (Intermón Oxfam) alertó sobre la creciente concentración de la riqueza y señaló que «la riqueza acumulada únicamente durante el último año permitiría combatir la pobreza extrema durante los próximos veintiséis años», reivindicando la economía solidaria como alternativa democrática frente a la lógica de acumulación.

Edurne Redin, de la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, advirtió que «el mercado laboral ha ido cerrando oportunidades para las personas en situación de mayor vulnerabilidad, en un sistema donde la educación ya no está sirviendo para romper la transmisión intergeneracional de la pobreza», reclamando el acceso garantizado a derechos básicos más allá del empleo.

Beñat Irasuegi, de Olatukoop y Koop57, destacó el cooperativismo como herramienta histórica de transformación, señalando la necesidad de «escalar y hacer más accesibles los proyectos, politizar el cooperativismo más clásico y fortalecer la intercooperación entre territorios».

Conclusiones y clausura

El encuentro articuló seis grandes ejes de reflexión centrados en la construcción de una economía más justa, resiliente y compatible con los límites del planeta. En torno al decrecimiento y la economía social y solidaria, se destacó la necesidad de fortalecer redes comunitarias, alianzas locales y modelos de consumo y producción sostenibles, poniendo en valor los cuidados, la cooperación y la capacidad colectiva para resolver conflictos y sostener la vida. También se abordó la fiscalidad y la redistribución como herramientas clave para garantizar derechos y reducir desigualdades, defendiendo una reforma fiscal feminista en la que quienes más tienen aporten más y donde también se redistribuyan los tiempos y los cuidados. Además, se abrió una reflexión crítica sobre las brechas de acceso a la economía solidaria y sobre quiénes quedan fuera de estos espacios, señalando la necesidad de construir modelos realmente inclusivos y accesibles para todas las personas.

Otro de los grandes temas fue el consumo consciente entendido no como un privilegio individual, sino como un derecho garantizado colectivamente mediante cambios estructurales que hagan compatible el mercado con la sostenibilidad de la vida. Desde una mirada de futuro, se imaginó una sociedad basada en la reparación, el cuidado y las redes comunitarias, donde consumir no implique culpa ni explotación. En paralelo, se trabajó sobre la coproducción de políticas públicas entre instituciones, tejido social y economía solidaria para impulsar la transición ecosocial, poniendo el foco en la energía, la alimentación, las finanzas éticas y los cuidados. Finalmente, el eje laboral abordó cuestiones relacionadas con salarios, organización del trabajo y conciliación de tiempos de vida, compartiendo herramientas y experiencias para avanzar hacia modelos laborales más humanos, sostenibles y centrados en las personas.

 

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