Movimientos Sociales

Ser ambientalista en América Central es considerado una “sentencia de muerte”

Por Tiziana Martín, activista y miembro de Juventud XClima. Honduras es uno de los países más peligrosos para desarrollar cualquier tipo de activismo social, tan solo decir que iniciamos el 2023 con los asesinatos de dos activistas de los ríos Guapinol: Aly Domínguez y Jairo Bonilla.  

Desde 2018, los defensores de los ríos y el territorio en Guapinol han enfrentado amenazas, persecución, criminalización y encarcelamiento.  

Según informes de Global Witness, la mayor cantidad de ataques letales registrados contra activistas tuvieron lugar en América Latina, siendo Honduras el quinto país donde más personas fueron asesinadas.  

El porcentaje se ha incrementado con el pasar de los años, y entre esas decenas de nombres figura el de la líder indígena, feminista y activista defensora del medio ambiente: Berta Cáceres, quien se convirtió en una de las referentes más importantes de Honduras.  

Foto: : www.amnesty.com  

Berta, una heroína nacional.  

Mientras exista la impunidad, mientras no se ataquen las causas estructurales que generaron su asesinato, va a continuar esa amenaza latente para muchas otras personas” 

Austra Bertha Flores López.

Berta Isabel Cáceres Flores nació el 4 de marzo de 1971 en el municipio de La Esperanza en el departamento de Intibucá, Honduras. Desde niña vivió en un hogar dirigido sólo por su madre quien desde muy joven se involucró en la defensa de los derechos humanos. Durante la década de 1980, época en la que tuvo lugar la guerra civil de El Salvador, la madre de Berta Cáceres se dedicó a brindar servicios de salud a refugiadas salvadoreñas. La trayectoria de su madre tuvo mucho que ver con la personalidad e ideología que Berta fue forjando en el desarrollo de su vida.  

En 1993 cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Indígenas Populares (COPINH), el cual organizó fuertes campañas contra los megaproyectos que violaban los derechos ambientales y las propiedades territoriales de las comunidades originarias en Honduras. La activista se enfrentó a diversos agentes que pretendían irrumpir la geografía lenca como, por ejemplo, madereros ilegales, líderes de corporaciones multinacionales y de proyectos de represas que cortaban el suministro de recursos básicos a las comunidades indígenas. A lo largo de su carrera como defensora de los derechos humanos, Cáceres denunció la impunidad con la que operan los agentes que reprimen la resistencia de quienes defienden el medio ambiente. 

En 2015, un año antes de su asesinato, Berta ganó el premio Goldman Environmental Prize, considerado el “Nobel Verde”. Y en el 2021, a título póstumo, el Parlamento Europeo le otorgó el premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, como un medio para homenajear a personas que han dedicado su vida a la defensa de los Derechos Humanos.  

Siendo una mujer indígena lenca, a lo largo de su vida ha defendido el territorio y liderado al grupo étnico que ocupa parte del territorio de Honduras y El Salvador, organizando manifestaciones contra la explotación forestal, contra las bases militares estadounidenses en sus tierras y reivindicando la resistencia indígena contra las agroempresas, proyectos mineros extractivos de oro y principalmente contra el proyecto hidroeléctrico “Agua Zarca” impulsado por la empresa Desarrollos Energéticos Sociedad Anónima, más conocida como DESA. 

Golpe de Estado e inversiones millonarias: Agua Zarca 

Ya han pasado 14 años desde que un grupo de soldados irrumpió en la residencia del entonces presidente hondureño, Manuel Zelaya perpetrando un golpe de Estado. En un panorama en el que Honduras tuvo un papel clave en la guerra contrainsurgente en Centroamérica. Desde ese entonces, la exSecretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton ha mantenido relaciones con el Gobierno Interino, ya que ambos países mantienen sólidas relaciones.  

Desde ese año, no solo ha ido incrementando el porcentaje de asesinatos de los líderes y las defensoras aún con medidas cautelares, donde más del 70% de estos casos siguen sin ser resueltos, sino que desde el golpe se han iniciado gran cantidad de megaproyectos destructivos para la vida de las comunidades indígenas que no sólo profundizan en el desplazamiento de las comunidades indígenas, también en la privatización de ríos y territorios. Entre ellos, el río Gualcarque, en el que se le entregó concesiones por 20 años a la empresa DESA. Un río muy importante para el pueblo lenca ya que suministra agua y alimentos.  

El proyecto Agua Zarca ha tenido el apoyo financiero de instituciones de crédito internacional, como, por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), donde el ex director fue José Eduardo Atala Zablah, proveniente de una de las familias más ricas y poderosas de Honduras.  

Foto: www.copinh.org  

Entre febrero del 2014 y marzo del 2016 el banco de desarrollo holandés FMO: Dutch Entrepreneurial Development Bank en conjunto con el Fondo financiador de desarrollo finlandés Finnfund financiaron mediante una cuenta extraterritorial la cantidad de 1,7 millones de dólares al proyecto de la represa. La modalidad de estos tipos de bancos es invertir en países pobres con altos índices de desigualdad social y corrupción, razón por lo que el proyecto de “Agua Zarca” se presentaba como una gran oportunidad.  

El dinero que invertía FMO y el BCIE sería transferido al banco alemán Deutsche Bank, conformando el 70% de los fondos de inversión aportados por bancos y el 30% restante siendo aportados por inversiones de la compañía “Las Jacarandas”, perteneciente a seis miembros de la familia Atala Zablah y también contaban con los fondos de la empresa Potencia y Energía de Mesoamérica SA, compañía fantasma panameña administrada por David Castillo Mejía, ejecutivo y oficial de inteligencia del ejército entrenado en Estados Unidos, quien ocupaba puestos de liderazgo en empresas como DESA, PEMSA y CONCASA, quien ha sido uno de los principales acusados por ser el líder del escuadrón que el 3 de marzo de 2016 irrumpió en la casa de Berta Cáceres procediendo con su asesinato. Un asesinato violento, lleno de odio en un sistema en el que se opera con total impunidad.  

Un año después de la muerte de Berta, FMO y Finnfund tuvieron que ceder los repagos de sus préstamos para poder llegar a una salida, ya que la condena social que han tenido a raíz de su muerte fue muy grande, por cómo se dieron las cosas y además porque en el desarrollo de las transferencias ha habido muchas pruebas que incriminaron a la familia Atala Zablah y a David Castillo por supuesto fraude.  

El pueblo lenca y los habitantes hondureños han denunciado en reiteradas ocasiones que en este tipo de proyectos no se ha contemplado la consulta previa sobre cómo se usarán las tierras que los rodean, en el marco de lo que dictan las convenciones internacionales.  

Durante mucho tiempo la activista hondureña ha reportado 33 amenazas de muerte debido a su lucha contra el proyecto de Agua Zarca. A pesar de que tenía varias medidas cautelares de la CIDH o Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha rechazado en varias ocasiones la protección del estado ya que son tan grandes los niveles de corrupción que desconfiaba de las autoridades, rechazando de esta manera las “medidas de precaución”. Este sentir aún es compartido por la gran mayoría de activistas en Honduras que hoy en día siguen siendo víctimas de amenazas y de criminalización.   

En el 2018 se condenaron a 7 personas y el 5 de julio de 2021, el Tribunal de Sentencia de Honduras declaró culpable a David Castillo Mejía como coautor intelectual del asesinato de Cáceres, tras un juicio en el que se presentaron 62 pruebas para acreditar sus vínculos con los autores materiales del asesinato y con las siete personas ya condenadas en 2018. Castillo es la octava persona condenada por la muerte de Cáceres. Anteriormente fueron condenados tres sicarios y cuatro personas vinculadas a DESA y al Ejército. A pesar de esto, familiares y allegados a Berta aseguran que aún hay autores más poderosos que siguen impunes, y con esto nos referimos directamente a la familia Atala Zablah.  

Foto: www.copinh.org 

Mañana no solo se conmemoran 7 años del asesinato de Berta Cáceres, sino que se recuerda su lucha y su legado que aún sigue intacto en miles de jóvenes y mujeres alrededor del mundo. En un contexto de crisis social y climática, la cual hace que se profundicen las desigualdades sociales preexistentes, se defenderá la necesidad de tomar medidas valientes y ambiciosas que pongan a las personas en el centro.  

Por este motivo, desde Fridays For Future – Juventud X Clima nos sumamos a la convocatoria internacional defendiendo esta vez un futuro ecofeminista en el marco de justicia climática y social.  

📅 ¡Guárdate la fecha!: 3 de marzo. 

📍 Únete a la movilización más cercana:  

https://www.google.com/maps/d/edit?mid=1-G1mM_A6f55vrJMTPNiaBngb1CkTFSc&usp=sharing

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